Antibióticos de la naturaleza

Una pregunta que siempre surge en mis talleres es acerca de la diferencia entre las plantas medicinales inmunoestimulantes y las antibióticas. Dentro del reino vegetal son dos propiedades asociadas a distintos principios activos, pero como sabemos, bien pueden coexistir en un mismo ejemplar botánico. Las plantas inmunoestimulantes refuerzan nuestras defensas para prevenir las infecciones, y las plantas antibióticas colaboran en la eliminación de numerosos agentes patógenos (bacterias), por ejemplo, a través de la purificación de la sangre.  
Hoy dedico esta publicación especialmente a las plantas medicinales antibióticas, las cuales, por su compleja composición química, poseen actividad antibacteriana.
Etimológicamente “antibiótico” significa “que se opone a la vida”, algo que en el caso de las plantas medicinales no sería tan acertado. La acción de las mismas en nuestro organismo es “generar vida” y lo hacen a través de los mismos productos del metabolismo secundario que ellas elaboran para su propia sanación. Esta facultad de transformación de sustancias es exclusivamente de las plantas y el rasgo distintivo que las diferencia de otro ser viviente. Cuando las incorporamos diariamente, la capacidad maravillosa de las plantas de transformar la «no vida» en «vida» posibilita la misma transformación dentro y fuera nuestro. Esa es la gran diferencia entre la medicina herbal y los medicamentos sintéticos. 😊
 
Cariños,
Eleonora.

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