Conectar con tu naturaleza

 

La mayoría de las enfermedades modernas son el resultado de un alejamiento del ser humano de los ciclos naturales y la escasa conexión con el Cosmos. También, falta confianza en nuestra capacidad de recuperación, de reconstrucción. Los medicamentos y los estudios de rutina ensordecieron el diálogo con nuestro cuerpo.
Creemos que somos entes abstractos, separados de la naturaleza, y durante siglos luchamos contra ella, cuando en verdad somos integrantes de un mismo reloj biológico. Mutamos en cada estación del año, no somos los mismos frente a determinados eventos.
Respirar, caminar, estudiar, dormir, trabajar, levantarnos por la mañana puede ser más o menos dificultoso según se comporte nuestro medioambiente: si la tierra enferma, nosotros también. Preservarla es urgente.
Necesitamos retornar al agua pura y a los alimentos naturales (tal como eran antes de los agrotóxicos, los aditivos y conservantes, los feedlots), a la observación de la naturaleza, a la percepción del entorno y de nuestro propio cuerpo. Registrar los cambios que acontecen en la salud del planeta y nuestra propia salud es clave.
En este sentido, las plantas demuestran un sistema de creencias y confianza tan sólido y eficaz como la ciencia exacta: se adaptan al estímulo externo y lo utilizan a su favor. Colaboran con el universo para preservar ese circuito mágico. Saben que la lluvia es bendición y hasta el momento que se produzca esperan con absoluta aceptación consumiendo a cuenta gota sus recursos. Ahorran energía y no gastan más de la que tienen. Son toda creencia, son una parte más del cuerpo natural, tienen fe en el agua por venir.

👐 En una escala del 1 al 10, ¿cuán conectado estás con la naturaleza? ¿Qué hábitos fuiste modificando para sentirte mejor? 😊

Cariños, 
Eleonora.
💚💚

*En la imagen: foto que tomé caminando por bosquecito de Saavedra, Ciudad de Buenos Aires (hoja de Álamo negro).

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