La energía de las plantas

Es importante que al incluir vegetales en nuestra alimentación (o hierbas medicinales) podamos percibir sus efectos en nuestro cuerpo y espíritu. Más allá de la prescripción médica y lo que los libros puedan enseñarnos como guía, de nuestra propia experimentación surgirá cuál será la más beneficiosa para cada una/uno. Recordemos que todas/os somos únicas/os y que empatizamos de manera distinta con las plantas. En mi caso, puedo percibir que las frutillas o peras tienen un efecto diurético, no hace falta que lea en mis apuntes que ambas colaboran en la eliminación de toxinas (basta comerlas para levantarme al baño tres veces por las noches). Del mismo modo que la Manzanilla me resulta mucho más desinflamante que la Malva, o que una hortaliza tan inocua como la Lechuga no me caiga del todo bien. Entre mis clientas, me comentaron casos de alergia por consumo de Ortiga e incluso mucho sueño sólo con infusión de Manzanilla, o estreñimiento severo por tomar vitaminas de venta libre, entre otros efectos no deseados. Por estos motivos, es que no puedo sugerir un plan general creador de salud, más aún si se está efectuando otro tratamiento o tenemos algunos malestares por revisar. Nuestra estructura física y emocional será la que decida «planta y dosis», ya que tampoco debemos desestimar las sensaciones, el estado de ánimo, energía o vibración que percibimos de cada vegetal. Nuestra medicina herbal sanadora tal vez surja lenta y naturalmente según la propia necesidad, experiencia y acompañamiento de profesionales.🌿😊
Cariños,
Eleonora.
❤❤

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