Los maestros, ellos, los árboles

Talar un árbol no sólo significa acabar con su vida y los beneficios que el gigante nos aporta, sino acabar también con las vidas que lo habitan. Es matar los microcosmos, los mini-ecosistemas creados a lo largo de los años: insectos, hongos, pequeños mamíferos, pájaros, etc. Sería algo así como dinamitar un barrio y presenciar el derrumbe de sus casas conjuntamente con las familias que las habitan, la intercomunicación entre sus miembros y la comunicación con sus vecinos.

Todos estamos interconectados y en cierta medida dependemos de otros seres para sobrevivir. Este sistema basado en la mutua cooperación se evidencia dentro de los árboles y dentro de todas las plantas del planeta, porque ellas cumplen el magnífico rol de generar vida (aún estando muertas, la magia de la vida continúa). Nosotros estamos aquí gracias a ellas. Es nuestro deber proteger a la dermis de la Tierra, al valioso manto verde y las vidas que él contiene.

Cariños,

Eleonora.

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