Primavera en el corazón

Siempre es un buen momento para observar la naturaleza; cada estación tiene sus razones y misterios. La primavera es despertar, estirar los brazos por la mañana, alcanzar el sol ya un poco más tibio, es resurgir, renacer, oler los aromas que tiene para ofrecernos. ¿Ya salieron a oler, a mirar por unos segundos el nacimiento de las hojas y de las flores? ¡Y los pájaros! ¡Y los bichos! ¡El aire se torna nutritivo para el alma! Entre tantas maravillas que nos revela el mundo vegetal, Peter Tompkins escribe que las flores alpinas aciertan las estaciones con tal exactitud y puntualidad que acaso tengan sentidos superiores al nuestro (¡no me cabe duda, jaja!). Cuando llega la primavera, se abren camino ascendente a través de las nevadas tardías y desarrollan su propio calor para derretir la nieve. Como ellas, la Cosmovisión Andina se encuentra conectada con los ciclos naturales y hoy celebran el inicio del Warmi Pacha. Señala el tiempo de la mujer, de lo femenino, de la fertilidad, la primera siembra sobre el suelo trabajado y hambriento. Es tiempo de lluvia, siembra y cosecha. Es movimiento y transición importante para el espíritu. Pensemos en todo aquello que deseemos sembrar y cosechar, la tierra escucha el latido de nuestro corazón. Todo es alumbramiento, asombro y gratitud.☺

Ser tierra

Sabe la tierra
resquebrajarse
pedir agua a gritos
tragar su orgullo en la lluvia
sabe
expandir profunda su raíz
hasta que los nervios del árbol
arriba
den sombra

me gustaría ser tierra
contener semillas
temblar de sol
cultivar un cuerpo

convertirlo en árbol.

*Poema perteneciente a mi segundo libro «Alimento para la fe del cuerpo» (Editorial Halley, 2019).
*Foto: una bella Borraja (Borago officinalis).

Cariños,
Eleonora.
💗💗

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